¿POR QUÉ LA PATAGONIA?

Donde la Tierra aún respira

Entre los Andes y el Pacífico, Chile se extiende largo y delgado por cuatro mil kilómetros. Síguelo hacia el sur, más allá de la última ciudad, y el camino se estrecha en una sola línea a través de lo salvaje.

Esa línea es la Carretera Austral. Ahí viajamos.

EL CAMINO

Una línea por el corazón de Aysén

La Carretera Austral recorre 1.240 kilómetros desde Puerto Montt hasta Villa O'Higgins. Su construcción comenzó en 1976; antes de eso, los fiordos y el hielo mantenían esta región apartada del resto del país, alcanzable solo por barco y por aire.

Algo de eso permanece. Aysén tiene cerca de un habitante por kilómetro cuadrado. Hay horas de camino donde el tráfico es un arreo de ganado y el viento, y donde el mapa cede ante la tierra misma.

Lo recorres despacio, en once días, en un grupo de nueve.

EL HIELO

La vida completa de un glaciar

En su centro está el Campo de Hielo Norte, una de las últimas grandes masas de hielo fuera de las regiones polares, coronada por el monte San Valentín. Desde sus bordes descienden los glaciares, y a lo largo de este camino los encuentras en cada estado que la naturaleza concede.

Suspendido en las agujas de basalto del Cerro Castillo.
Desprendiéndose en los fiordos de la Laguna San Rafael, donde el hielo encuentra el mar con un sonido que viaja sobre el agua.Fluyendo como el Baker, el Neff y el Cochrane, tres ríos que corren turquesa con harina glaciar. Reposando bajo tus botas en el Calluqueo, donde caminas sobre azul antiguo.
Su agua de deshielo se reúne en el General Carrera, el segundo lago más grande de Sudamérica, y allí ha pasado seis mil años esculpiendo el mármol en catedrales.

LA VIDA

Una naturaleza que regresó

En el valle de Chacabuco, una estancia ovejera se transformó en el Parque Nacional Patagonia. Cayeron los cercos, se alzó el pasto, y el guanaco volvió a la estepa, y el puma tras él.

Entre los bosques de lenga y ñirre se mueve el huemul, el ciervo andino que figura en el escudo de Chile y que hoy sobrevive por cientos. En lo alto, el cóndor sostiene las corrientes sin mover un ala.

Con una botánica a tu lado, la tierra entrega sus nombres a medida que avanzas.

LA GENTE

Patagonia tiene su propio ritmo

Las familias de Aysén llegaron hace no tanto, y levantaron este lugar con sus manos. Sus nietos te guían ahora.

Los días aquí se rigen por la luz, que en verano dura hasta las once de la noche. La mesa se pone con lo que dio el valle. El fuego se enciende temprano y el asado dura lo que tenga que durar. Alguien pasa el mate, y lo recibes, y así se abre la puerta.

Vuelves a casa renovado y lleno de vida.

LA INVITACIÓN

Once días, nueve viajeros por salida

Tu expedición recorre la Carretera Austral de extremo a extremo, desde Balmaceda hasta el hielo vivo y de regreso cruzando el mar interior. Cada guía, cada alojamiento, cada mesa es local. Tu viaje mantiene esta naturaleza próspera para las generaciones que siguen.

El resto, lo diseñamos a tu medida.