¿POR QUÉ LA PATAGONIA?
DONDE LA TIERRA AÚN RESPIRA
Entre los Andes y el Pacífico, Chile se extiende largo y delgado por cuatro mil kilómetros. Síguelo hacia el sur, más allá de la última gran ciudad, y verás cómo el mapa cede ante la tierra misma y el camino se estrecha en una sola línea a través de lo salvaje.
Esa línea es la mítica Carretera Austral. Un territorio donde la naturaleza impone sus propias reglas y el silencio se escucha. Hacia allá viajamos.
La Gente
La Patagonia tiene su
propio ritmo.
Las familias de Aysén llegaron hace poco tiempo y levantaron este remoto rincón con sus propias manos. Hoy son sus nietos quienes te guían.
Los días aquí se rigen por la luz del sol, que en verano brilla hasta la medianoche. La mesa se pone con lo que el valle ofrece, el fuego se enciende temprano y el asado toma el tiempo que necesita.
Alguien te ofrece un mate, lo aceptas, y así comienza tu verdadera conexión.
El Camino
Una ruta por el corazón de Aysén La Carretera Austral recorre 1.240 kilómetros desde Puerto Montt hasta Villa O'Higgins. Antes de su apertura, los fiordos y el hielo mantenían esta región apartada del mundo, alcanzable solo por mar. Hoy, su esencia indomable permanece intacta. Con apenas un habitante por kilómetro cuadrado, el tráfico suele ser el viento o un arreo de ganado. Es una ruta sagrada que invita a recorrerse despacio, en once días de viaje, junto a un grupo selecto de viajeros.
El Hielo
La vida completa de un glaciar. En su centro yace el Campo de Hielo Norte, una de las últimas grandes masas polares, coronada por el monte San Valentín. Aquí, el hielo se revela en todos sus estados. Cuelga de las agujas del Cerro Castillo, se desprende sobre la Laguna San Rafael y fluye turquesa por los ríos Baker y Cochrane.
Finalmente, su agua de deshielo descansa en el lago General Carrera, donde lleva seis mil años esculpiendo majestuosas catedrales de mármol.
La Vida
Una naturaleza que regresó en el valle de Chacabuco, una antigua estancia ovejera renació como el Parque Nacional Patagonia. Cayeron los inmensos cercos, se alzó nuevamente el pasto, y el guanaco volvió a la estepa con el puma pisándole los talones.
Entre los bosques de lenga se esconde el huemul, mientras en lo alto, el cóndor domina las corrientes sin mover una sola ala. Acompañado por la sabiduría local, la tierra te irá revelando sus nombres a medida que avanzas.
Once días con un grupo exclusivo.
Tu expedición explora la Carretera Austral de extremo a extremo, desde la estepa en Balmaceda hasta el hielo vivo, cruzando de regreso el mar interior.
Cada guía, cada refugio y cada mesa que te recibe pertenece a esta tierra.
Al viajar así, proteges y mantienes nuestra naturaleza intacta para quienes nos sigan.
Todo lo demás, lo diseñamos a tu medida.
El sur te está esperando, únete a nuestra próxima travesía.